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"Es llegeix per comprendre's un mateix, per comprendre els altres, per comprendre el nostre temps. I fins i tot per comprendre el passat, el qual, en última instància, és també els passat nostre, passat d'avui. Acudim a l'obra literària a la recerca de noves o millors dades, d'opinions, de coratge, respecte al món que ens envolta, respecte al món de què som part. I el que no sigui això, serà perdre el temps; és a dir, perdre el nostre temps". Joan Fuster, Diccionari per a ociosos. 1964

diumenge, 14 de febrer de 2010

Tastets: El collar de la paloma


El Collar de la Paloma


Feliz San Valentín para todos los enamorados/as de verdad, que se hallan lejos de todos los convencionalismos económicos. Para poder comprobar este amor verdadero leed este fragmento de “El Collar de la Paloma” de Ibn Hazm de Córdoba. La obra, fechada en el año 1022, consiste en un tratado didáctico y lírico sobre el amor y la seducción, refleja con acierto cuestiones de la vida cotidiana en al-Ándalus y constituye uno de los mejores testimonios para entender la mentalidad medieval en la Península.

Sobre las señales del amor

Tiene el amor señales que persigue el hombre avisado y que puede llegar a descubrir un observador inteligente.
Es la primera de todas la insistencia de la mirada, porque es el ojo puerta abierta del alma, que deja ver sus interioridades, revela su intimidad y delata sus secretos. Así, verás que cuando mira el amante, no pestañea y que se muda su mirada adonde el amado se muda, se retira adonde él se retira, y se inclina adonde él se inclina, como hace el camaleón con el sol. […]
Otras señales son: que no pueda el amante dirigir la palabra a otra persona que no sea su amado, aunque se lo proponga, pues entonces la violencia quedará patente para quien lo observe; que calle embebecido, cuando hable el amado; que encuentre bien cuanto diga, aunque sea un puro absurdo y una cosa insólita; que le dé la razón, aun cuando mienta; que se muestre siempre de acuerdo con él, aun cuando yerre; que atestigüe en su favor, aun cuando obre con injusticia, y que le siga en la plática por dondequiera que la lleve y sea cualquiera el giro que le dé.
Otras señales son: que el amante vuelve presuroso hacia el sitio en que está el amado; que busque pretextos para sentarse a su lado y acercarse a él; y que abandone los trabajos que le obligarían a estar lejos de él, dé al traste con los asuntos graves que le forzarían a separarse de él, y se haga el remolón en partir de su lado.[…]
Otra señal es la sorpresa y la ansiedad que se pintan en el rostro del amante cuando impensadamente ve a quien ama o este aparece de súbito, así como el azoramiento que se apodera de él cuando ve a alguien que se parece a su amado, o cuando oye nombrar a este de repente.

A continuación anotad vuestras impresiones.